NUEVA MONTEA DE UNA BÓVEDA EN EL COLEGIO DEL CARDENAL DE MONFORTE DE LEMOS

Rosa Ana Guerra Pestonit, en su trabajo, con el mismo título que esta entrada, nos refiere lo siguiente:

Figura1 Detalle de la planta de las bóvedas del rincón contiguo a la portería en la que se indica la pared en la que se encuentra la nueva montea (dibujo de la autora 2011)

“Durante unos trabajos de levantamiento de las bóvedas del claustro, una circunstancia fortuita hizo que descubriese en uno de sus muros (figura 1) los trazos de lo que resultó ser una segunda montea de sus bóvedas.

Sorprendentemente, había pasado desapercibida hasta ahora, a pesar de estar situada en un lugar muy transitado y de no aparece reseñada en ninguna de las fuentes consultadas. Se trata de un dibujo ejecutado con pigmento rojo, posiblemente almagre, sobre la pared de sillería correspondiente a la primera bóveda contigua a la entrada desde la portería. El dibujo (figura 2) representa el desarrollo de un octavo de la bóveda de arista del rincón, junto con el alzado de la mitad del arco formero que la genera. La bóveda descrita es regular, de planta cuadrada, está ejecutada en cantería y se decora con una moldura sencilla. Se muestra el reparto de las dovelas en el arco, su correspondencia con las hiladas de la bóveda y las escuadrías de los volúmenes contenedores de estas hiladas. Dovelas e hiladas aparecen numeradas en tres lugares. Sobre el desarrollo se replantea el despiece y las molduras. Como curiosidad, en la montea aparece una doble línea de molduras que en la ejecución se simplificó eliminando la moldura interior (figura 3).”

Figura 3 Fotografía de la bóveda del rincón que se desarrolla en la montea de la pared (foto de la autora 2011)
Figura 2 Montea inédita descubierta sobre la pared del claustro. Proyección del levantamiento y los puntos de medición sobre la fotografía rectificada (dibujo y foto de la autora 2009)

Este artículo Titulado NUEVA MONTEA DE UNA BÓVEDA EN EL COLEGIO DEL CARDENAL DE MONFORTE DE LEMOS, ha quedado obsoleto al aparecer una tercera montea en las paredes del claustro, hallazgo del que próximamente daremos cumplida información.

DIFICULTADES E INCONVENIETES EN LA CONSTRUCCIÓN DEL COLEGIO DEL CARDENAL: LA MADERA

En su estudio titulado “Los efectos de seísmo de Lisboa de 1755 sobre el patrimonio monumental de Galicia” su autora Dª BEGOÑA CES FERNÁNDEZ nos da la siguiente noticia a cuento de las dificultades que se encontraban para la construcción del Colegio del Cardenal:

“Pero las obras debieron proseguir a lo largo del siglo XVII, puesto que el maestro Simón de  Monasterio trabajaba en 1620 en el “cuarto de la delantera que ahora se está haciendo” pero  abandona los trabajos en noviembre de 1622 por carecer el colegio de fondos para concluirlos  (Bonet Correa, 1984: 181-182) y entre los documentos conservados en el Archivo del Colegio, se mencionan unas provisiones de la Real Audiencia, fechadas el 14 de abril de 1625, 5 de enero de los efectos de seísmo de Lisboa de 1755 sobre el patrimonio monumental de Galicia 1653 y 22 de agosto del mismo año para que se vendiesen al Colegio las maderas que necesitase  y no se impidiese pasar los carros de piedra por los sitios acostumbrados.

Los religiosos habían  acudido  en  varias  ocasiones  a  la  Real  Audiencia  para  solicitar  su  intervención.  En  1625  la  dificultad consistía en que algunos labradores impedían el paso de los carros de piedra para la  obra de la iglesia por los salidos de sus casas y campos, lo que supone que aún se estaban  realizando obras en el templo tras su consagración. En el 1653 el problema había surgido porque  el Colegio necesitaba mucha madera para proceder a las ampliaciones que estaban haciendo  “para aumento de los generales que hay en el dicho colegio para los estudios públicos que allí hay y para la necesidad de los sujetos que asisten en el dicho Colegio” y los vecinos ya no se la querían vender. La obra a la que se refieren es un cuarto del claustro destinado a dormitorio y situado hacia el Norte, del que ya estaban hechas las paredes pero que carecía de vigas y maderas por la  dificultad para encontrar quien se las vendiese.”