TRASLADO DEL SANTISIMO SACRAMENTO EL 5 DE AGOSTO DE 1619

Según quedó reflejado en el breve relato, al día siguiente de la Consagración de la Iglesia se procedió a trasladar el S. Sacramento de la Iglesia vieja a la nueva. Así nos relatan el hecho:

Claustro por donde discurrió la procesión y se montaron los altares.

Lunes [5 de agosto]: se trasladó el Santísimo Sacramento de la iglesia vieja a la nueva. Comenzó la procesión a buena hora. Lleva el señor obispo debajo de un palio riquísimo el Santísimo Sacramento; cuatro sacerdotes revestidos, a Nuestro Santo Padre; y otros cuatro, al niño Jesús en unas andas ricamente aderezadas, dándole vuelta a todo el claustro que, por una y otra parte, estaba adornado con colgaduras muy vistosas y de gran valor, con cuatro altares a las esquinas, cada uno con su dosel de rica tela.

Sería largo pintar la grandeza de estos altares, según se esmeraron los maestros en su composición. Solo digo que uno tenía, entre otras grandes riquezas, un frontal que los que han visto los mejores de España le anteponen a todos ellos: al fin es dádiva de un potentado de Italia a un conde de Lemos, virrey de Nápoles, cuyo era también el domo39 del claustro, salvo los cuadros de todos los mártires de nuestra  Compañía, que, puesto[s] sobre las colgaduras, le hacían más vistoso y agradable para el Santísimo Sacramento en todos los altares. Y los músicos cantaban tan bien y tales villancicos que, aunque la gente era innumerable y el calor excesivo, no se reparaba en esos, mayormente cuando, sin pensar, salieron por unas y otras puertas siete danzas que estaban prevenidas.

Llegó el señor obispo al altar mayor a colocar el Santísimo Sacramento en un trono que estaba formado encima de la custodia, cercado con gradas adornecidas con lo más lucido y precioso del oratorio de la señora condesa y riquezas que dejó el señor Cardenal, porque cada uno cuál sería que yo no me atrevo a pintar. El frontal era de tela de plata, cuajado todo de oro con gran primor, el cual nos dieron Sus Excelencias con una casulla de lo mesmo y un dosel, que éste solo ha hecho de costa más de 800 ducados. No pusieron los Condes sus armas en él, sino cuajáronle todo de Jesuses, mostrando en esto ser todo lo suyo de la Compañía: tal es la amistad que nos hacen.”