LA IGLESIA DEL COLEGIO DEL CARDENAL O DE Nª Sª DE LA ANTIGUA

Fachada de la Iglesia de Nª Sª de la Antigua. Monforte de Lemos

En el texto denominado “Breve relación de las fiestas que el colegio de la Compañía de Jesús de Monforte hizo en la consagración de la iglesia nueva…” Se lee lo siguiente al referirse a la Iglesia:  “…salió tan perfecta y acabada en todo que para pintarse fuera menester relación particular y más larga que la de las fiestas que en su consagración hicieron.”

Sin pretender llenar muchos folios en su descripción, Miguel Angel Feal Antelo, en su trabajo sobre el Colegio de Nª Sª de la Antigua describe así la Iglesia:

Vista de la nave de la iglesia desde el andamio de limpieza del retablo

“Es del estilo llamado jesuítico, inspirado en el Gesú de Roma, la iglesia madre de los jesuitas. Su planta es de cruz latina de brazos poco desarrollados.

La nave central, de 33,80 x 9,25 metros, con bóveda de medio cañón, adornada con profusión de casetones. Sobre él se abren unas lunetas para dejar espacio libre a las ventanas que dan paso a la luz. La altura de esta nave central es de 20,80 metros.

El presbiterio, de forma rectangular, tiene 9,25 metros de ancho y 6,20 de fondo, elevándose 0,75 metros sobre el pavimento de la Iglesia. Las naves laterales, de 22,70 x 5,20 metros, con galería superior cerrada y capillas intercomunicadas, abiertas a la nave central mediante tres arcos flanqueados por pilastras compuestas, con capiteles corintios. En el crucero destaca una cúpula de media naranja, rematada con una hermosa linterna con seis grandes ventanas. La altura de la cúpula es de 36 metros y su diámetro tiene 10 metros. La iglesia fue terminada por Simon de Monasterio en el año 1619. 

Cupula y pechinas vistas desde lo alto del retablo.

La cúpula y el lucernario o linterna sufrieron deterioros con el paso del tiempo, y sobre todo, a causa del terremoto de Lisboa de 1753. En el año 1786 se reparó el cimborrio de la cúpula que amenazaba ruina, y en 1841 se reparó también el cupulín. 

Otro tanto sucede con las dos torres, construidas por Simón de Monasterio, que se alzan en los dos extremos de la cabecera de la iglesia como guardando la Capilla Mayor, y que están como absorbidas por la masa del edificio. Sus proporciones debieron ser además un tanto menguadas respecto de las trazas primitivas. De dos cuerpos, con el segundo decreciente, dividido por una balaustrada que se repite en el último cuerpo, separándolo de la media naranja que las acaba, se imitaron luego bien que incorporándolas a la fachada dentro de un tipo italianizante que sirvió de modelo a todas las gallegas del siglo XVII. Su modelo es el vallisoletano y escurialense, en que las columnas redondas del Renacimiento se simplificaron atrevidamente en pilastras o fajas verticales. Sus volúmenes, aquí un tanto pesados, sólo están rotos por el único arco de medio punto de sus caras lisas, sin los hermosos paramentos de casetones rehundidos y resaltados de su prototipo.”