Exalumnos ilustres: Francisco Javier Elola y Díaz Varela

Francisco Javier Elola y Díaz Varela

Nació en Monforte de Lemos, el 22 de septiembre de 1877, muriendo en Barcelona, 12 de mayo de 1939) fue un magistrado, fiscal, jurista y político español.

Estudió en el Colegio de Nª Sª de la Antigua, PP. Escolapios de Monforte de Lemos. Se licenció en Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela en 1903, y en 1905 aprobó las oposiciones de fiscal y de juez. Tras la proclamación de la dictadura de Primo de Rivera en 1923 fue nombrado vocal de la Junta Organizadora del Poder Judicial, donde se ganó un gran prestigio como especialista en materia penal y procesal. En 1924 fue nombrado juez del distrito de Chamberí y en 1929 representó a España en los Congresos Penales Internacionales de París, Bruselas y Budapest.

A pesar de su pasado vinculado a la dictadura primoriverista, el 31 de mayo de 1931 fue nombrado Fiscal de la República, aunque renunció el 31 de julio para ser nombrado magistrado del Tribunal Supremo de España. En las elecciones generales de 1931 fue elegido diputado por el Partido Republicano Radical por la provincia de Lugo. En las Cortes Españolas participó en todas las discusiones sobre la organización del poder judicial en España, lo que le enfrentaría a su partido, que acabaría abandonando. No se presentó a las elecciones de 1933 y continuó como Magistrado del Tribunal Supremo.

Ya iniciada la Guerra Civil, el 26 de agosto de 1936 fue nombrado presidente de la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo de España, y el 16 de septiembre fue nombrado Juez Especial instructor de la causa por la insurrección en todas los cuarteles y cantones militares de Madrid. En la instrucción guardó las formalidades legales, cosa que no gustó a los extremistas, que exigían un castigo ejemplar de los golpistas, hasta el punto que fue apartado de la instrucción por haber admitido del general Joaquín Fanjul Goñi las pruebas que había propuesto. El 27 de agosto de 1937 fue nombrado Presidente de la Junta de Inspección de Tribunales de Madrid. En octubre de 1937 se trasladó a Cataluña, donde en junio de 1938 defendió a los funcionarios de los Juzgados de Barcelona acusados de quintacolumnismo.

Cuando las tropas republicanas abandonaron Cataluña en enero de 1939, decidió quedarse y se ofreció a colaborar con el nuevo régimen, pero fue detenido y el 26 de febrero fue procesado por la muerte del general Fanjul y las muertes en cárcel Modelo de Madrid el 23 de agosto de 1936. Fue condenado a muerte y ejecutado en Barcelona el 12 de mayo de 1939 junto al general Fernando Berenguer de las Cagigas