LA PLACA DE LA SEGUNDA CONSAGRACIÓN

Existe junto a la puerta de la sacristía de nuestra iglesia una placa de mármol  fechada en el año 1923, que habla de la nueva consagración del altar. La misma placa da a entender que esta re-consagración se debió a dos razones: 1ª El deterioro debido al paso del tiempo y  2º la restitución a la forma litúrgica.

De esto podemos deducir dos realidades:

1ª El deterioro del altar; quizás deterioro que comenzó con el terremoto de Lisboa 1755.  Pero a esa causa, nada despreciable, hemos de sumar los trescientos años que para entonces 1923 acumulaba ya el altar. Deterioro que obligó a la colocación de una nueva piedra –losa- en sustitución de la antigua.

2º Al hablar la placa de la “restitución a la forma litúrgica”, nos está indicando que por lo que fuera, el anterior altar no respondía ya a las exigencias de las reformas litúrgicas que tras el concilio de Trento habían venido dándose en la Iglesia. Las más próximas a la fecha de la consagración las reformas del Papa Pío X. Entendemos pues, que el altar se había quedado obsoleto.

Como curiosidad añadida, junto a las puertas del crucero que se abren a uno y otro claustro pueden verse sendas piedras de granito con dos cruces rojas, que hacen referencia a las dos consagraciones que ha tenido nuestra iglesia.

J.A.G.

Placa conmemorativa de la re-consagración del altar.

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